Ermita de San Antonio de la Florida

La Ermita de San Antonio de la Florida es un elegante templo neoclásico que tuvo culto hasta 1929, momento en el que se traslada a la ermita gemela, construida para proteger las pinturas, y donde la arquitectura fue silenciada por la pintura mural de Goya en 1798.

La ermita se construyó por encargo del rey Carlos IV entre 1792 y 1798, en el Real Sitio de la Florida. El proyecto, de severo estilo neoclásico, se confió al arquitecto, escenógrafo y tracista de jardines, Felipe Fontana, al servicio de la Corona desde 1789 y con ‘coche propio’, detalle que en aquella época demostraba una importante relevancia social. En esta ermita realiza un ejercicio de academia, con una correcta arquitectura regida por el gusto neoclásico. Una planta de cruz griega cubierta por una cúpula de media naranja con linterna, sobria fachada rematada por frontones, pilastras adosadas para dar movimiento, se reúnen en esta pieza donde la pintura de Goya ofrecerá un mundo de posibilidades plásticas insospechadas desde el exterior.

En su interior, la cúpula, alrededor de una barandilla fingida, sobre un fondo de paisajes y celajes comprometedores, se asoma una multitud bulliciosa de personajes del pueblo que asisten a la milagrosa resurrección de un hombre, por intercesión de San Antonio. Mientras el ciego se da cuenta del milagro, otros personajes continúan en su pequeña realidad, sin enterarse del prodigio. La fuerza expresiva de Goya vuelve a estar presente no solo en su forma de pintar, con el color y la luz, sino en la manera de presentar el asunto religioso. Goya no solo destruye la técnica pictórica tradicional para abrir la puerta al mundo contemporáneo, sino que además supera los usos iconográficos tradicionales proponiendo una libertad interpretativa.

Se puede encontrar más información sobre este museo en la página web del Ayuntamiento de Madrid.

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