Monasterio de las Descalzas Reales

El Monasterio de las Descalzas Reales se encuentra enclavado en el corazón de Madrid, donde continúa una vida de oración. Un palacio convertido en convento, una escalera sorprendente, una colección de pintura, escultura y tapices admirables, esto y mucho más nos encontraremos al recorrer este poco conocido monasterio.

Fue fundado por Doña Juana de Austria gracias al consejo de San Francisco de Borja. Se levantó en el antiguo palacio de Alonso Gutiérrez, Contador de Carlos V, un monasterio con las monjas clarisas de Gandía. La propia hermana del santo jesuita, Sor Juana de la Cruz, fue su primera abadesa. Todo eso sucedió a mediados del siglo XVI, pocos años antes de que Madrid se convirtiera en capital del Imperio.

Las obras para adaptar el palacio a su nuevo uso fueron llevadas a cabo por el arquitecto Juan Bautista de Toledo, encargado por aquel entonces de las obras en el Monasterio de El Escorial. Se ocupó principalmente de la iglesia y de su portada. Antonio Sillero continuó la reforma, conservando el zaguán, el patio de columnas y las trazas de la escalera del antiguo palacio, añadiendo cocinas, refectorio, Sala Capitular, capillas y celdas. Una pequeña zona del palacio se respetó acondicionando su uso para los aposentos particulares de Doña Juana. Tras un incendio en el siglo XVIII la iglesia fue reformada por Diego de Villanueva.

En su interior encontraremos múltiples obras de arte, pero conviene destacar tres:

  1. La escalera principal: se trata de una obra singular llevada a cabo por Francisco Ricci, Claudio Coello, Jiménez Donoso, Dionisio Mantuano y, posiblemente, Antonio de Pereda. Todos ellos eran fieles seguidores de la maestría de Mitelli y Colonna, traídos desde Bolonia por Velázquez para embellecer los palacios del rey.
  2. Las capillas que rodean el claustro: en elas encontraremos los más bellos esfuerzos del fervor popular junto a obras de primera línea. En una de estas capillas estuvo, hasta el siglo XIX, la famosa ‘Anunciación’ de Fra Angélico, actualmente expuesta en el Museo del Prado.
  3. La sala de tapices: se exponen piezas fabricadas en los talleres de Bruselas por Raes y Geubels para la hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia.
Es posible visitarlo por dentro, pero hay que tener en cuenta que los horarios son reducidos y las visitas son guiadas para grupos pequeños, lo cual dificulta verlo si no se hace una pequeña cola antes de que abran las puertas del monasterio. Se puede encontrar más información sobre los precios de las entradas y los horarios del monasterio en la página web de Patrimonio Nacional.
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