Museo de América

El Museo de América se encuentra situado a las puertas de la Ciudad Universitaria, sobre un alto desde el que se divisan amplios horizontes. Ocupa este lugar desde 1965 en un edificio construido por los arquitectos Luis Moya y Luis Feduchi, quienes levantaron un edificio con marcado carácter conventual. En 1981 se encargó al arquitecto Alfredo Pérez de Armiñán, quien ya había efectuado diversas obras de conservación del edificio, la realización de un proyecto integral de remodelación, que fue aprobado en 1984. Sin embargo, tal proyecto nunca se hizo realidad y finalmente la remodelación se llevó a cabo bajo la dirección técnica de los arquitectos Consuelo Martorell Aroca, Antón González Capitel y Juan Armando Hernández Montero, que recogen algunas de las interesantes soluciones de aportó Pérez de Armiñán. El nuevo museo fue inaugurado el 12 de octubre de 1994.

Se divide en 5 secciones:

  1. El conocimiento de América: se trata de explicar cómo fue entendida América por los europeos. A través de los cronistas de Indias, Cristóbal Colón, Antonio de Solís, Bernal Día del Castillo y otros muchos, se explica qué son y cuál es el significado de las piezas que de allí se trajeron, algunas de las cuales dieron lugar al Real Gabinete de Historia Natural.
  2. La realidad americana: con toda la información recogida entre los siglos XVI a XVIII se pudo realizar una maqueta de América en la que se fija a su entorno geográfico, la flora y la fauna autóctonas. Aparece aquí el hombre americano o, mejor dicho, la pluralidad de hombres americanos que produjo la incorporación de europeos, africanos y asiáticos a las etnias originales.
  3. La sociedad: existía ya entonces una gran complejidad étnica y cultural que producía una pluralidad de sociedades que pueden ser clasificadas de diferentes maneras, en función del carácter sedentario o nómada de sus individuos, de los medos de producción, de la organización social o del propio fenómeno interracial.
  4. La religión: el hombre americano primitivo ordena su sentido de trascendencia al tiempo que acepta la influencia absoluta de la divinidad en ella. El equilibrio entre la naturaleza y el propio ser humano, la adecuación de éste a aquélla, produce el acercamiento al elemento sobrenatural. De ahí la importancia de los ritos y de quienes los llevaban a cabo, y por ello su influencia sobre el control efectivo de la comunidad a través del individuo.
  5. La comunicación: se realizaba a través de diversos medios, como el escrito (criptogramas y alfabéticos), el oral (lenguas indígenas, como el quechua), los musicales (instrumental o vocal) y la iconográfica (tallas, lienzos, etc.).
Se puede encontrar más información sobre el Museo de América en su página web: http://museodeamerica.mcu.es/
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