Palacio del Marqués de Santa Cruz

El Palacio del Marqués de Santa Cruz nos remonta a la época de Felipe II, cuando este rey reconoció el valor y la astucia a don Álvaro de Bazán, responsable de la victoria frente a los turcos en Lepanto. Siglos más tarde, en 1846, el entonces marqués de Santa Cruz, don Francisco de Borja Joaquín de Silva Tellez Girón, marqués de Santa Cruz y del Viso, adquirió la casa que ahora nos ocupa, trasladando allí su residencia.

Casa y solar con historia, desde aquel documento de venta de 1627 que realizó un caballero de Santiago, don Juan Chaves y Mendoza, de dos solares de su propiedad a don Francisco Moreno, guantero de la reina. A estos dos primeros solares se añadirían otros dos sobre los que posteriormente se edificaría la casa. En 1768, el arquitecto Antonio Pló y Camin, por encargo del conde de Superunda (entonces propietario), presenta solicitud de licencia e informa de las obras que está realizando. En 1774 se añadiría una portada para actualizar el edificio a las nuevas corrientes estéticas. En el siglo XIX se llevan a cabo unas obras en el interior de la casa, un nuevo acceso  una pequeña modificación que permite introducir una nueva planta, bajando los techos del salón de baile, sin modificar las líneas de cornisa. El edificio, de gran sencillez y sólida construcción, es un ejemplo característico de la arquitectura madrileña.

La entrada se realiza a través de un pórtico que da acceso a un zaguán. Los patios interiores permiten iluminar todas las habitaciones y estancias. Una escalera de honor y otras escaleras secundarias permiten organizar el edificio, cuyos salones principales dan a la fachada, mientras comedores, habitaciones y estancias del servicio lo hacen a los patios.

En la década de 1980 fue remodelado el interior del palacio para transformarlo en un edificio de viviendas, pero conserva intactas sus fachadas, tal cual quedaron después de su última reforma en 1870.

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