Palacio Real de El Pardo

El Palacio de El Pardo surge como un pabellón de caza mandado construir por el Rey Enrique III, en 1405. Con el paso de los siglos y las actuaciones que diversos monarcas realizaron en la finca, se llegó a un núcleo de población constituido fundamentalmente por la tropa acuartelada en la zona. Carlos I mandó a Luis de Vega la transformación del pabellón de caza original, pero las dificultades hicieron que se derribara y se construyera uno nuevo. A Felipe II se debe la decoración interior. El nuevo palacio era de planta cuadrada, con dos alturas y torres en cada esquina, cubriéndose con capiteles de pizarra.

Un incendio en 1604 obligó a su reconstrucción, labor encomendada por Felipe III a Francisco de Mora, quien cerró la galería superior con objeto de ampliar el espacio útil sin necesidad de realizar ampliación alguna. Finalmente, Carlos III, por mano de su arquitecto Sabatini, configuró el palacio tal y como lo conocemos hoy, construyendo un segundo edificio, copia exacta del anterior, a los que unió por medio de un cuerpo central que sustituyó dos de los torreones originales, convirtiendo la planta en rectangular.

Tras la Guerra Civil, el palacio sirvió de residencia de oficial al General Franco, celebrándose en él los Consejos de Ministros. Después de su fallecimiento fue restaurado y en la actualidad se destina a residencia de los Jefes de Estado extranjeros que nos visitan.

Su interior conserva numerosas obras de arte, entre las que destacan los frescos del siglo XVI realizados por Gaspar Becerra y una importante colección de tapices, los mejores de España. La iglesia anexa al palacio es obra de Carlier, levantada en tiempos de Felipe V y ejecutada en estilo clasicista. En su interior se encuentran las pinturas de Lucas Jordán y Salvador Maella.

Para el todavía Príncipe de Asturias, Carlos III encargó a Juan de Villanueva la construcción de un pequeño palacio cuya construcción se realizó en un año, aunque su decoración llevó otros 6, no quedando concluido hasta 1791, siendo ya rey Carlos IV. Se trata de la Casita del Príncipe, de estilo neoclásico, cuyo interior contiene magníficas pinturas de Mengs y Bayeu.

Si se quiere visitar, es posible encontrar más información sobre tarifas y horarios de acceso en la página web de Patrimonio Nacional.

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