Museo Reina Sofía

Museo Reina Sofía.JPG El Museo Reina Sofía fue inaugurado en 1992 por los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía con motivo de la capitalidad europea de la cultura. La ubicación elegida para el mismo fue un antiguo edificio rehabilitado que había sido proyectado como hospital bajo el reinado de Carlos III. El encargado de dicha obra fue Francisco de Sabatini, el arquitecto preferido del rey, quien a mediados del siglo XVIII comenzó con la construcción del mismo.

Cumplió su función como hospital hasta mediados del siglo XX. Sus poderosos muros ofrecían un aspecto cansado y deteriorado, siendo cada vez más numerosas las voces que pedían su demolición. En 1977, un Real Decreto lo declaraba monumento histórico-artístico, librándose de la piqueta y conservando Madrid un interesante ejemplo de arquitectura y construcción del siglo XVIII.

En 1980, bajo la dirección de Antonio Fernández Alba, comenzó la restauración del edificio, consolidándose y adecentándose sus fábricas, rescatándose sus interesantes y bien pensadas cajas de escalera. Una vez salvado el edificio, en 1988 fueron los arquitectos José Luis Iñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro quienes continuaron el proyecto. Añadieron así tres torres de ascensores de vidrio y acero, exteriores al edificio para no romper sus muros y poder transportar las grandes esculturas que la colección de arte contemporáneo contiene. Terminadas las obras, abrió sus puertas para mostrar las últimas tendencias y las primeras vanguardias del siglo XX. Las colecciones del antiguo Museo de Arte Contemporáneo, de la Ciudad Universitaria, se fueron incrementando con las nuevas adquisiciones del Reina Sofía. La más conocida fue, sin duda alguna, el ‘Guernica’, obra de Picasso, que abandonó el Casón del Buen Retiro para acercarse al siglo XX.

La colección permanente pretende mostrar una selección de artistas y tendencias que completaron el panorama artístico español desde comienzos del siglo XX y conformaron la llegada del siglo XXI.

Con el paso de los años se hizo necesaria la ampliación del museo, algo que logró el arquitecto francés Jean Nouvel con un nuevo edificio de tres volúmenes en vidrio y acero que definen un espacio público abierto a la Ronda de Atocha. Sobre esta calle y en dos plantas se sitúa la biblioteca. En conexión con el museo, las oficinas y las salas de exposiciones temporales. Cerrando el solar se levanta el cuerpo redondeado y carenado de los auditorios, con la cafetería en planta baja, hacia la plaza.

Se puede obtener más información sobre el precio de las entradas y los horarios en la página web del museo: http://www.museoreinasofia.es

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