Real Basílica de San Francisco el Grande

San Francisco el Grande.JPG La Real Basílica de San Francisco el Grande es uno de los grandes templos de Madrid, desconocido para gran parte de los turistas que visitan la ciudad y también para los propios habitantes de la capital.

Este gran templo, cuya planta característica y la técnica empleada en la realización de su cúpula rompieron con la tradición constructiva religiosa empleada hasta entonces en Madrid, recibió el sobrenombre de ‘El Grande’ para diferenciarlo de la iglesia de los mínimos de San Francisco de Paula, que estaba en la carrera de San Jerónimo.

En 1776, Carlos III encomendó a Sabatini la terminación de las obras, labor que el arquitecto realizó con la ayuda de Miguel Fernández, cubriendo la iglesia y ejecutando la fachada en estilo neoclásico. Del convento solo queda hoy la iglesia y un lateral del antiguo claustro por donde se accede, tras atravesar un pequeño jardín, a la capilla de ‘San Francisquín’, la del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera, donde se conserva una talla de Cristo con la Cruz a cuestas.

Tras atravesar el nártex, se accede al interior del templo, de planta circular, rodeada de capillas y coronada por un ábside, la Capilla Mayor de San Francisco. Fue precisamente su planta circular la que determinó que José Bonaparte eligiera este recinto para sede de las Cortes. Años después, las Cortes Constituyentes de 1837 aprobaron una ley por la que establecieron en la iglesia un Panteón Nacional.

En 1869 fueron las Cortes Constituyentes quienes decidieron qué personas debían ocupar dicho panteón. Ese mismo año se trasladaron a la iglesia los cuerpos de Gravina, Juan de Villanueva, Ventura Rodríguez, el Conde Aranda, el Marqués de la Ensenada, Calderón de la Barca, Quevedo, Lanuza, Ercilla, Garcilaso de la Vega y Juan de Mena, entre otros. Tan solo 5 años después los cuerpos fueron llevados a sus primitivos enterramientos.

Actualmente, la basílica se encuentra parcialmente restaurada. La cúpula ha recuperado todo el esplendor de antaño gracias al trabajo de recuperación de sus frescos. Sin embargo, la mayoría de las capillas laterales todavía no han tenido la misma suerte. Como datos relevantes hay que decir que el diámetro de la cúpula es de 33 metros, siendo la tercera de mayor diámetro de la cristiandad, por detrás de la del Panteón de Agripa (43,4 m) y de la de San Pedro del Vaticano (42,5 m), ambas en Roma.

Desde el presbiterio se tiene acceso a la zona de la sacristía, donde se encuentra instalado el museo conformado por 51 cuadros, entre otras piezas artísticas.

En 2011 la entrada con visita guiada explicativa costaba 3 euros, pudiendo visitar tanto el interior del templo como la sacristía y otras dependencias interiores.

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