Palacio del Congreso de los Diputados

Palacio del Congreso de los DiputadosEl Palacio del Congreso de los Diputados se construyó durante el período isabelino. Sin duda alguna fue la época de mejores desarrollos urbanísticos y arquitectónicos en la historia de Madrid.

En 1842, la Academia de Bellas Artes convocó un concurso público para construir una sede representativa del importante papel de las Cortes. Se eligió el lugar de la Carrera de San Jerónimo que ocupaba el convento del Espíritu Santo. El ganador del concurso fue el arquitecto Narciso Pascual y Colomer. Logró adaptar las necesidades impuestas por el concurso a un espacio físico que le venía dado. Utilizando lenguajes arquitectónicos y escultóricos recuperados de la tradición clásica, el arquitecto organizó un importante eje de entrada que desde la escalinata de acceso atraviesa el vestíbulo, galería, Salón de Pasos Perdidos y otra galería para acabar en el impresionante hemiciclo. Alrededor de este espacio se ordenan distintas líneas de circulación. También se disponen otras dependencias: despachos; bibliotecas; salas de reunión; salas de prensa; archivos.

Los escultores Panuchi y Ponciano Ponzano colaboraron con Pascual y Colomer. Se ocuparon especialmente de la decoración de la monumental fachada del Palacio del Congreso de los Diputados. Se hizo en la misma línea de las del Ministerio de Agricultura o la Biblioteca Nacional, todas ellas contemporáneas. En su centro hay una gran puerta de bronce. Ésta solo se abre cuando el Rey inaugura un nuevo mandato o en las jornadas de puertas abiertas. A cada lado de la escalinata se encuentran los famosos ‘leones del Congreso’. También los esculpió Ponzano con bronce de los cañones incautados en la Guerra de África.

En el interior, una impresionante decoración colabora a resaltar la importancia del edificio y la función en él desempeñada. Aparte de los escultores mencionados, participaron en esta decoración interior pintores como Carlos Luis de Ribera, que realizó los techos del Salón de Sesiones; o Vicente Camarón, que también hizo lo propio con los del Salón de Pasos Perdidos.

Cómo llegar
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